jueves, 27 de noviembre de 2008

INVESTIGACIÓN ACCIÓN EN EL AULA


Durante el transcurso de dos meses (Octubre/ Noviembre) he llevado a cabo mis prácticas formales en dos establecimientos educativos de la ciudad de Corrientes (Capital), correspondiente a la carrera de Profesorado en Tecnología para nivel EGB 3 y Polimodal. Uno de los establecimientos se encuentra en zona céntrica de esta capital (nivel EGB 3), el otro en un barrio de la misma ciudad (Nivel Polimodal).

A pedido del profesor titular del espacio Práctica Pedagógica IV, he realizado la Investigación Acción correspondiente a mi proceder en las respectivas aulas. Para poder llevar a cabo la misma, primero tuve que buscar información en diferentes libros e Internet, al igual que dialogar con futuros colegas.

Todo esto fue necesario para contar así con los recursos básicos para poder investigar, ya que la investigación acción combina dos tipos de conocimientos: el conocimiento teórico y el conocimiento de un contexto determinado.

La finalidad última de la investigación acción es mejorar la práctica, al tiempo

que se mejora la comprensión que de ella se tiene y los contextos en los que se realiza. Me pareció un acierto por parte de mi profesor del espacio, ya que es importante que desde la formación docente se investigue, y continuemos haciéndolo a lo largo de nuestra profesión. Es decir, que mejoremos acciones, ideas y contextos, desde nuestras prácticas formales, cambiar algo que nos es relevante, es un buen primer escalón para luego implementarlo en nuestra profesión.

Por un problema administrativo, formo parte de un grupo de practicantes que inicia sus prácticas formales a último momento y de manera apresurada, por lo que todo lo vivido se desarrolla en un clima bastante diferente y lleno de pequeños inconvenientes.

Este hecho merece un esfuerzo doble; ganarse la atención, el respeto, y cariño de los alumnos no es nada fácil a esta altura del año. Hasta resulta difícil a nosotros los practicantes aprender sus nombres y reconocerlos con tan poco tiempo compartido.

Durante la Investigación Acción, trabajé en colaboración con mis futuros colegas, ambos docentes titulares de las escuelas a las que asistí, mostraron buena predisposición, me recibieron muy bien otorgándome total libertad para llevar a cabo mis prácticas, aconsejándome sobre diversas estrategias para desarrollar el programa establecido.

En varias oportunidades se retiraban por unos minutos de la clase, dejándome a cargo del curso totalmente; tal vez para lograr un mayor acercamiento de los alumnos hacia mi persona.

En cuanto al personal directivo y administrativo de ambas escuelas, debo decir que desarrollan sus funciones en forma ordenada.

Haciendo una mirada general de las clases, los alumnos colaboraron conmigo y en las actividades propuestas. La metodología de trabajo fue: desarrollo de los contenidos (teniendo en cuenta el programa escolar), rescate de conocimientos previos, aclaración de dudas, actividades grupales, exposición de las producciones, resolución de cuestionarios guías, trabajo de investigación.

Los alumnos me recibieron bien, aunque no les fue muy fácil aceptarme, tal vez por los hechos mencionados anteriormente.

En uno de los establecimientos escolares, al principio a las clases las preparábamos y dábamos juntas, con otra practicante, quien luego de aproximadamente dos semanas culminó sus residencia, dejándome así al frente del aula.

Este es un curso con serios problemas de conducta, donde son varios los alumnos y alumnas que se pasan charlando. En mi corto tiempo en este lugar, desde que comencé a dar clases junto a mi compañera practicante, hemos aplicado diferentes estrategias para revertir estos problemas, al principio siendo estrictas, aunque luego comprendimos que ese no es el camino. A medida que fui conociendo el grupo noté que cuanto más me oían gritar, menos tareas realizaban. Podría contar varias anécdotas, una de las más relevantes fue que en una ocasión el profesor titular no asistió a clases, después de haber tocado el timbre de entrada los chicos se negaban a entrar al curso, decían: “no vino el profe”…”usted no es profesora, no vamos a dar clases”…esta situación me molestó bastante, por la falta de respeto de los chicos hacia nosotras las practicantes. Rápidamente pusimos orden, tratando de explicar a los alumnos que somos profesoras residentes, con la autoridad suficiente para dar clases cuando falta el profesor titular. Ese día no fue uno de los mejores, los chicos estaban muy dispersos, con sueño, con hambre, sin ganas de dar clases. Continuamos dando clases, fuimos a sala de computación para realizar una actividad, solo unos cuantos cumplían con la consigna, la mayoría ni bien nos dábamos vuelta (las computadoras están enfrentadas) abrían Internet, jugaban a los juegos, charlaban.

Otro hecho a destacar fue que el primer día que mi profesor de práctica había ido a observarme, no pudo hacerlo, porque se festejaba la Fiesta de Educación Física del establecimiento. Aprovechando el momento, nos acotó algunas cuestiones (a mi y a un compañero practicante) que debíamos tener en cuenta a la hora de planificar y realizar la secuencia didáctica. Personalmente yo no había hecho la planificación en T solicitada, porque no tenía los conocimientos suficientes para realizarla. La secuencia didáctica la había hecho en borrador, por falta de tiempo no la imprimí. Estaba muy perdida, tenía tanto que leer de Internet, que me sentí asfixiada, por la falta de tiempo y los pocos conocimientos teóricos. Además de la presión que me generaba el hecho de que tenía compañeros que ya estaban ejerciendo la profesión docente y otros que solo tenían que preparar esta materia; por lo que tenían ventaja.

Ante lo acontecido, decidí tranquilizarme, organizar mis tiempos entre familia, trabajo y estudio; para poder realizar mis prácticas de la mejor manera posible.

Después de dos semanas retornamos al ritmo habitual de clases. En mi quinta bajada áulica mi profesor de prácticas fue a observarme. Fue un día especial, ya que como mencioné en párrafos anteriores, este es un curso con serios problemas de conducta, lo que tal vez para mi resultaba cotidiano, no fue visto de igual manera por mi profesor de práctica. En esta fecha también ocurrió algo relevante, en un momento de la clase una alumna me informa que el compañero (uno de los alumnos que ese día no realizó ninguna actividad), le sustrajo $5. Al instante lo interrogo al chico acusado, él responde: nada profesora! Y con un gesto me muestra sus manos vacías entre risas. Al observar esto, continúe con la clase normalmente. Inesperadamente mi profesor de práctica pronuncia mi nombre, preguntándome sobre la situación, al que respondí como no dándole importancia a la situación, ya que en todas las clases estos alumnos hacen la misma broma, a veces con dinero, otra con los celulares, otra con las golosinas; sabía que se trataba de una travesura. Inmediatamente mi profesor de práctica me informa que la clase está desaprobada frente a todo el curso, retirándose del aula sin saludar.

Respondí: está bien profesor, dándome media vuelta para continuar la clase.

Probablemente tuve que haber actuado de otra manera, tendré que pedir consejos e investigar en libros e Internet sobre problemas o perturbaciones que puedan presentar los alumnos, informarme, aunque la experiencia ayuda, y mucho.

Es mi tiempo de equivocarme y aprender de los errores, eso es lo que permite la investigación acción de mis prácticas.

Destaco que en mi último día de clases, el profesor titular del aula se dirigió hacia mi con unas palabras muy conmovedoras, igualmente los alumnos se despidieron de mi con un aplauso, que para mi significó mucho.

En el otro establecimiento escolar (Nivel Polimodal), el primer día de clases fue especial, porque sólo permanecimos en el curso 40 minutos; nada más me presenté a los alumnos; después fuimos a ver la exposición de micro emprendimiento que año a año se realiza en el establecimiento.

La clase siguiente fue aún más especial, porque el profesor titular presentó licencia médica. Particularmente me había enterado de lo sucedido por medio de un compañero de práctica. Rápidamente me contacté con el profesor titular y la rectora del establecimiento, para poder realizar mi primer bajada áulica, aún en ausencia del profesor titular. Gracias a Dios no tuvieron inconveniente alguno para dejarme al frente del curso. La rectora del establecimiento sugirió a la preceptora que de vez en cuando se de una vuelta por el aula, por si necesitaba ayuda.

Esta situación posibilitó un acercamiento inesperado con los alumnos, pudimos charlar en forma amena sin tanta tensión, aunque después tuve que elevar la voz para poder empezar a desarrollar los contenidos, ya que la mayoría de los alumnos son varones y bastante inquietos. Luego la clase se desarrolló sin mayores contratiempos. Los últimos 40 minutos fuimos a ver un espectáculo, brindado por una escuela de niños con capacidades diferentes, pues era la semana de la discapacidad.

Para la siguiente clase me preparé con bastante anticipación, pues el contenido a desarrollar fue EXCEL. Personalmente (y aunque me avergüence decirlo) no contaba con ningún tipo de conocimiento sobre este programa; por lo que empecé un curso acelerado del programa en cuestión. También me recomendaron unos tutoriales en Internet para que vaya practicando.

En esta, mi segunda bajada áulica, el profesor titular se reincorporó a la institución. Tal vez reinó más la calma al momento de desarrollar los contenidos teóricos en el aula, por la presencia del profesor titular. Luego nos dirigimos a la sala de computación, para que los alumnos tipearan la actividad del día. Me sentí satisfecha con los resultados de los chicos, ya que interpretaron la consigna, y las veces que fue necesario me llamaban a sus máquinas para consulta. Otra cosa que rescato es que todos los alumnos desarrollaron las consignas, sin abrir Internet o jugar a los juegos.

Finalmente en la tercer bajada, faltaron a clases ocho alumnos, los más terribles, según la preceptora; en la clase anterior había dictado unas preguntas guías de Excel, para responder durante esta bajada áulica. Uno de los alumnos me sorprendió al entregarme el trabajo terminado, sus compañeros le gritaban “chupamedias”, entre risas y bromas.

Después del desarrollo teórico fuimos a la sala de computación. En esta jornada hubo grupos de alumnos que terminaron la actividad unos 10 minutos antes de que finalice la hora, y no resistieron jugar a los juegos en su PC, cada vez que yo no los veía. De esta situación me advirtió el profesor titular, ya que la sala de computación es tan amplia que no puedo observar a todos a la vez, menos aún cuando me llaman de un lado y de otro para consulta.

La semana siguiente no tuvimos actividad, ya que se llevó a cabo la fiesta de Educación Física del establecimiento.

En mi última bajada áulica realizamos una evaluación de Excel (en sala de computación). Desde las 16.15hs hasta las 17.30hs, permanecimos en el aula, donde los alumnos finalizaron y presentaron unas series de preguntas guías que había solicitado en la clase anterior. Ese día los mismos estaban muy inquietos, algunos muy preocupados por sus notas, ya que necesitaban puntos para no llevar a rendir la materia; otros, estaban desesperados por ir a la sala de computación. Debo reconocer que las actividades en sala les interesaba de sobremanera.

Finalmente fuimos a la sala de computación, donde desarrollamos la evaluación de a pares de alumnos. Este día también conté con la ayuda de uno de los alumnos, que es el encargado de ayudar al profesor titular en la sala de TIC. Es complicado dar clases en este lugar, porque como mencioné anteriormente, es inevitable que los chicos no se tienten a jugar a los juegos, escuchar música o abrir Internet.

Lo que rescato de este grupo de alumnos, es su buena predisposición a realizar las actividades brindadas por la alumna practicante, y a pesar de que la mayoría de los alumnos no posee conocimientos sobre el software Excel, todos han mostrado interés por aprenderlo.

Es tan importante en esta sociedad poseer manejo de las herramientas informáticas de los software básicos, que me siento satisfecha en colaborar con mis alumnos, enseñándoles las cuestiones básicas de Excel, y espero que algún día lo puedan aplicar en sus vidas diarias, cuando realicen algún cálculo financiero o simplemente deseen controlar sus gastos mensuales, o al ayudar a alguien que no posea conocimientos en este campo.

CONCLUSIÓN

En la realización de mi práctica formal, teniendo en cuenta lo aprendido durante mis años de estudio, pude observar que me falta bastante base teórica para preparar los temas de los diferentes programas escolares, base teórica pedagógica y estratégica para poder desenvolverme durante las clases, y sobre todo experiencia, que solo te da la vida.

Logré ver la ausencia de compromiso en la tarea didáctica de muchos de los alumnos, en un principio me parecieron inaccesibles e incomprensibles.

Con el tiempo, fue grato ver que la mayoría colaboraban conmigo y mostraban ganas de aprender, sobretodo cuando las actividades las realizábamos en la sala de computación.

El apoyo de los profesores titulares fue un gran pilar, excelente predisposición y libertad total a la hora de mis bajadas áulicas. Estuvieron muy conformes con los contenidos y actividades presentadas, al igual que con mi actuar. Cuando fue necesario me advirtieron de buena manera sobre mis puntos a mejorar.

Las distintas observaciones realizadas en dicho establecimiento, me llevaron a hacerme un sin fin de cuestionamientos sobre las diferentes Instituciones escolares y las funciones que deberé realizar cuando llegue el momento de ejercer mi profesión.

Aprendí durante este tiempo que el compromiso que asumo al elegir esta profesión no debe quedar estancado en un papel, sino cumplirlos, tomando conciencia que puedo ayudar a formar personas capaces de defender sus ideas y aptas para insertarse en esta sociedad tan selectiva; tengo claro que también es la familia de los alumnos el motor que impulsa a que esto se lleve a cabo.

Durante el trascurso de mi práctica formal, tuve el acompañamiento de mi profesor de Práctica Pedagógica IV, quien estuvo predispuesto a cualquier consulta, es una persona que busca de nosotros (sus alumnos), que seamos sujetos en formación permanente, que exploremos los acontecimientos que se suscitan en el aula de clase a objeto de elaborar diagnósticos, seleccionando, planificando y organizando acciones acordes con las circunstancias.

Aunque muchas veces me sentí presionada por el corto tiempo, mis escasos conocimientos a la hora de planificar, la falta de experiencia ante diversas situaciones de inadecuada disciplina, y el temor a no poder concluir exitosamente la materia; pudieron mis ganas de alcanzar las metas.